CAPITULO 4
LALI
No sé cuánto tiempo ha pasado. Cada vez que recibo una
llamada a mi celular y me doy cuenta de que no es Marco, lo ignoro. Cada vez
que tengo un mensaje de uno de mis amigos, lo ignoro.
No sé cuánto tiempo he estado sentada llorando en la playa,
pero no me importa. Le digo a mi bebé que me de fuerzas, pero me siento tan
débil como siempre.
Hasta que escucho una voz familiar.
―LA
Miro hacia arriba. Es Kendalll. Kendalll y yo hemos sido
amigas desde el pre-escolar, cuando las dos llevábamos el mismo vestido el día
de la foto y se la pasaba diciéndole a todos que éramos gemelas, incluso cuando
la señorita Trudy dijo que las mentiras no eran parte de nuestra educación en
la escuela sobre los “principios básicos”. No sabíamos qué eran los “principios
básicos” hasta que regresamos y nos enteramos que eran cuatro, pero cuando la
señorita Trudy hablaba de ellos en su voz severa, sabíamos que estábamos en
problemas.
Antes de decir algo, ella se arrodilla ante mí.
―Me he enterado.
Ella podría haber oído hablar de la ruptura, pero no tiene
ni idea de que podría estar embarazada. Entierro mi rostro en mis manos.
―No lo puedo creer.
―Lo sé ―se sienta a mi lado.
Miro a mi amiga que tiene el cabello claro y ojos color
avellana ―exactamente lo contrario a mí.
―Me dijo que no era suficientemente mexicana.
Kendalll sacude la cabeza y resopla.
―Él es un idiota.
Sollozo un par de veces, entonces trato de borrar las
lágrimas de mi rostro.
―¿Cómo te enteraste?
Ella hace una mueca.
―Traté de llamarte y por mensaje, pero no respondiste. Así
que le envié un mensaje a BENJA y le pregunte dónde te encontrabas. Y me
contó.
―Le dije que lo amaba. Entonces me respondió que quería ver
a otras personas. Luego me dijo que ya estaba saliendo con los Blood y que
podríamos ser amigos. Amigos con beneficios, Kendalll. ¿Puedes creerlo? Como si
pudiera cambiar mis sentimientos sacándolos como en un grifo.
Sólo decir las palabras amigos y beneficios con el mismo
aliento me hace temblar.
Kendalll suspira.
―Yo sé que no lo parece en este momento, pero encontraras a
alguien más.
―No puedo hacerlo sin él.
―¿Hacer qué? ―pregunta, confundida.
Levanto la vista hacia ella, es la única amiga en la que más
puedo confiar.
―Puede ser que… esté embarazada.
Su mirada de shock se mezcla con una considerable cantidad
de pena lo que es suficiente para hacerme llorar de nuevo.
Pone sus manos a ambos lados de mi cara y me obliga a
mirarla.
―Vas a estar bien, LA. Estoy aquí para ti. Lo sabes,
¿verdad?
Asiento. Me hubiera gustado escuchar esas palabras salieran
de la boca de Marco.
―¿De cuánto es el retraso? ―pregunta.
―Una semana y media.
―¿Te has hecho una prueba de embarazo?
Sacudo la cabeza. Supongo que pensé que después de que le
dijera a BENJA, íbamos a ir juntos a una farmacia de alguna ciudad cercana
donde nadie nos conociera.
Kendalll me obliga a levantarme.
―En primer lugar, vamos a ir por una prueba de embarazo.
Luego vamos a averiguarlo. Escucha, sea lo que sea no puedes cambiarlo. Vamos a
averiguarlo para estar seguras. ¿Bien?
La verdad es que en este momento no sé si quiero saberlo con
certeza. La ignorancia es la felicidad, ¿no?
Guardo silencio, mientras Kendalll conduce a una farmacia de
regreso a su casa. Me siento en la orilla de la bañera y mordiéndome las uñas
de las manos nerviosamente mientras ella lee las instrucciones y me entrega la
tira en la que tengo que hacer pis para saber si estoy embarazada de Marcos o
no.
Miro la varita.
―No puedo ―le digo a Kendalll―. Yo sólo… necesito ver a
Marco una vez más. Tengo que hablar con él cara a cara antes de hacer esto.
Estará con Malnatti. Si lo puedo sacar lejos de la fiesta y hablar con él, tal
vez podamos arreglar las cosas.
―Yo… no sé si eso es una buena idea.
―Tengo que verlo esta noche, Kendalll. ―Miro la prueba de
embarazo―. No puedo hacerlo sin él.
Sé que sueno desesperada. Sólo tengo que averiguar si hay
algo que pueda hacer para que cambie de opinión acerca de Latino Blood… sobre
mí… y las drogas.
Kendalll se detiene.
―¿Estás segura de que quieres hablar con él esta noche?
―Sí. ―Siento que tengo mucho que decirle, me tomó por
sorpresa y con la guardia baja para decirlo antes. Si sabe lo mucho que
realmente me preocupo por él, tiene que cambiar de opinión. No puedo imaginar a
otra chica que lo ame más que yo. Pongo la prueba de embarazo de nuevo en el
paquete y la meto en mi bolso.
―Vamos, vamos para que te ayude a prepararte, entonces ―dice
y mientras me lleva a su habitación y busca en su armario para encontrar algo
para que me ponga―. Creo que ver a BENJA en este momento es una idea horrible,
pero si estás decidida, no te voy a detener. En
primer lugar voy a asegurarme de que te ves tan sexy, que
BENJA se hará mierda en sus pantalones cuando te eche una mirada.
Al final, Kendalll escoge unos jeans ajustados y una
camiseta de diseño que su mamá le dio después de que ella decidiera que ya los
no quería más. Cuando llegamos a la fiesta, hago una respiración profunda y
mantengo la cabeza erguida mientras camino a través de la gran carpa blanca de
Malnatti con Kendalll a mi lado.
Reviso el área principal. Parece que toda la escuela está
aquí celebrando el comienzo de las vacaciones de verano.
La música suena.
Algunas personas están comiendo.
Algunas personas están bailando.
Reviso la tienda en busca de su cara familiar que hace que
mi corazón se acelere cada vez que lo miro.
Finalmente lo veo… está con Mariana Castillo en la esquina
trasera. Ella es una de las chavas rudas y bonitas de los Latino Blood que la
mayoría de las chicas de Fairfield evitan. La está besando de esa forma tan
familiar que conozco muy bien. Y estaba acariciando su culo con sus manos con
las cuales me tocaban estando desnuda hace dos días.
No.
Cierro los ojos, deseando que la imagen desaparezca. Pero no
sucede.
Abro los ojos, y ahora me doy cuenta de que la mayoría de
los estudiantes de primer y segundo año me miran. Recibo miradas de lastima de
las chicas del lado del norte, pero me doy cuenta de que la mayoría de las
chicas Latina de la zona sur están susurrando entre sí y riéndose. Están
regocijándose, felices de que Marco se deshiciera de su novia rica del lado norte.
Le digo a Kendalll que no me siga cuando doy la vuelta para
salir corriendo de la tienda, sin detenerme hasta que llego a mi casa unos
veinte minutos más tarde. Pongo el cerrojo de arriba y me encierro en mi
habitación, sintiéndome como una completa estúpida.
Saco la prueba de embarazo de la parte del cierre de mi
bolso y desenvuelvo la tira. Dejo
escapar un suspiro largo y lento. Esto es todo. El momento de la verdad......................




