miércoles, 22 de mayo de 2013





HOLA......AQUÍ LES VA OTRO CAPITULO ESPERO QUE LO DISFRUTEN AHH...PORFA COMENTEN PARA PODER SABER SILES GUSTA ..LOVE♥
chicas esta novela es una adpatacion del libro de una gran autora MELISSA MARR.....DISFRUTENLA♥

CAPITULO 3♥



Denny no se quedó mirándola, ni le hizo preguntas comprometidas. Se limitó a
hacerle un gesto para que se separase de la mesa y gritó:
—¡Gracie, pon algo para lali!
En la gramola, Grace seleccionó una de las pocas canciones que no eran ni
country ni blues: Break Stuff de Limp Bizkit.
Mientras la envolvía la extrañamente reconfortante letra, cantada por aquella
voz áspera, y notaba en el estómago la inevitable tensión de la furia, lali sonrió.
«Ojalá pudiese dejarme llevar, descargar sobre esos seres sobrenaturales todos estos
años de agresividad», pensó. Deslizó la mano por la suave madera del taco,
observando cómo Cara Puntiaguda giraba desenfrenadamente junto a Grace.
«Empezaría con él. Aquí mismo, ahora mismo.» Se mordió el labio. Desde luego,
todos creerían que estaba completamente loca si tratara de golpear a seres invisibles,
todos excepto los elfos.
Antes de que la canción terminara, Denny había despejado la mesa.
—Muy bueno. —lali fue hasta el soporte de pared para los tacos y colocó el
suyo en un espacio libre.
Tras ella, Cara Puntiaguda soltó una risita aguda y estridente y le arrancó un
par de mechones de pelo.
—¿Jugamos otra partida? —Pero el tono de Denny indicaba que conocía la
respuesta, que sabía que iba a ser negativa antes incluso de preguntar. Ignoraba el
porqué, pero era capaz de interpretar las señales.
Cara Puntiaguda pasó por su rostro los mechones de lali.
Ella se aclaró la garganta.
—¿Lo dejamos para otro día?
—Claro. —Denny comenzó a desenroscar su taco.
Los que conocían a la chica jamás hacían comentarios sobre sus curiosos
cambios de humor ni sobre sus inexplicables costumbres.
Ella se alejó de la mesa, murmurando adioses al pasar, atenta a no mirar a los
elfos. Éstos desplazaban las bolas, chocaban contra la gente (cualquier cosa con tal de
causar problemas), pero ese día no se habían cruzado en su camino, todavía no.
lali se detuvo en la mesa más cercana a la puerta.
—Me voy.
Uno de los clientes se irguió tras ejecutar un bonito golpe. Se frotó la perilla,
tirando del pelo entrecano.
—¿Ya es la hora para Cenicienta?
—Ya sabes cómo funciona esto: hay que estar en casa antes de perder el zapato.
—Alzó un pie, calzado con una maltrecha zapatilla de deporte—. No tiene sentido
tentar a ningún príncipe.
Él soltó un resoplido y se giró de nuevo hacia la mesa.
Una elfa con ojos de cierva atravesó la sala; esquelética, con demasiadas
articulaciones, era vulgar y espléndida al mismo tiempo. Sus ojos excesivamente
grandes para su rostro le conferían un aspecto asustadizo. Combinados con aquel
cuerpo consumido, aquellos ojos hacían que pareciese vulnerable e inocente. Pero no lo era.
«Ninguno de ellos lo es.»

Con un movimiento rápido y apenas visible, Ojos de Cierva lanzó su lengua
azul hacia un elfo de pezuñas hendidas. Él retrocedió, pero por sus mejillas hundidas
ya corría un reguero de sangre. Ojos de Cierva rió entre dientes.
lali se mordió el labio de nuevo y levantó a medias una mano para
despedirse por última vez de Denny.

«Concentración.» Se esforzó en avanzar con firmeza y tranquilidad, justo lo que
en su interior no sentía.
Salió a la calle, con los labios apretados para no pronunciar palabras peligrosas.
Quería hablar, decirles a los elfos que se marcharan para no tener que marcharse ella,
pero no podía. Jamás podría. Si lo hiciera, ellos averiguarían su secreto: sabrían que
tenía el don de verlos.
El único modo de sobrevivir era guardando ese secreto: su abuela le había
enseñado esa norma incluso antes de que supiera escribir su nombre: «Mantén la
cabeza gacha y la boca cerrada.» Le parecía mal tener que ocultar su don, pero si se le
ocurriera tan sólo insinuar una idea tan rebelde, la abuela la confinaría y tendría que
quedarse en casa sin ir al instituto, ni a la sala de billar, ni a las fiestas; no tendría
libertad, y tampoco a Seth. Ya había sufrido bastante tiempo este castigo durante la
primaria.

«Nunca más», se dijo.
De modo que, conteniendo la rabia, lali se encaminó hacia el centro del
pueblo, hacia la relativa seguridad de las barras de hierro y las puertas de acero.
Tanto en su forma básica como modificado en la forma más pura del acero, el
hierro era venenoso para los elfos y, por tanto, maravillosamente reconfortante para
ella. A pesar de los elfos que recorrían sus calles, Huntsdale era su hogar. lali
había visitado Pittsburgh, paseado por Washington D. C. y explorado Atlanta. Eran
ciudades bastante agradables, pero demasiado prósperas y vivas, con demasiados
parques y árboles. Huntsdale no era una población próspera, no lo era desde hacía
años, y eso significaba que allí los elfos tampoco prosperaban.

Había jolgorio en la mayor parte de los solares vacíos y callejuelas ante los que
pasaba, pero no era ni remotamente tan malo como el asfixiante tropel de elfos que
retozaban en el bulevar de Washington D. C. o en los Jardines Botánicos de
Pittsburgh. Trató de animarse con esa idea mientras proseguía su camino. Allí eran
muchos menos, y también había menos habitantes.
«Que sean menos es bueno», pensó.
Las calles no estaban vacías; había gente ocupada en sus asuntos, comprando,
riendo, caminando. Para ellos era más fácil: no veían al elfo azul que había
acorralado a varios de sus congéneres alados debajo de una mugrienta ventana;
jamás veían a los elfos con melena de león que hacían carreras sobre los cables de alta
tensión, cayendo unos sobre otros, aterrizando sobre una mujer altísima de dientes
torcidos.
Ser ciega para lo invisible… Ése era un deseo que lali siempre había mantenido en secreto. Pero desearlo no cambiaba la realidad. E incluso aunque
lograra dejar de ver a los elfos, no podría dejar de saber la verdad......




CHICAS QUE LES PARECIÓ YO COMO LALI ME HUBIESE VUELTO LOCA SI VIERA CRIATURAS FANTÁSTICAS JEJEJE COMENTEN...LOVE!!





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