HOLA......REGRESE ESTOY EN SEMANA DE PARCIALES FINALES A SI QUE NO PUEDO POSTEAR TODOS LOS DÍAS POR LO CUAL HOY LES DEJO 2 CAPÍTULOS......DISFRUTEN Y COMENTEN ......LOVE♥
capitulo 4
mantenido en secreto. Pero desearlo no cambiaba la realidad. E incluso aunque
lograra dejar de ver a los elfos, no podría dejar de saber la verdad.
Se metió las manos en los bolsillos y siguió andando; dejó atrás a una madre
con unos niños que parecían agotados, los escaparates de las tiendas que empezaban
a cubrirse de escarcha, el lodo gris que había a lo largo de la calle. Se estremeció. El
largo invierno no tardaría en llegar.
Había pasado la esquina de Harper con Third, ya prácticamente en casa,
cuando de un callejón salió la pareja de elfos que había estado siguiéndola casi a
diario en las dos últimas semanas. La elfa tenía un pelo largo y blanco que le caía
como si fueran espirales de humo. Sus labios eran azules, pero no azul de
pintalabios, sino azul cadavérico. Llevaba una descolorida falda de cuero marrón
pespunteada con gruesos cordones. Junto a ella caminaba un enorme lobo blanco en
el que se apoyaba o iba montada alternativamente. El elfo la tocó y de su piel brotó
vapor. Ella le enseñó los dientes, lo empujó y le dio una bofetada; él no hizo otra cosa
que sonreír.
Y al sonreír resultó irresistible. Resplandecía levemente todo el tiempo, como si
en su interior ardieran carbones encendidos. Su cabello, largo hasta los hombros,
relucía como tiras de cobre que cortarían la piel de lali si hundiese los dedos
entre ellas… cosa que no iba a hacer. Incluso aunque él fuera realmente humano, no
sería su tipo: bronceado y demasiado bello para tocarlo, con unos andares arrogantes
que revelaban que sabía exactamente lo atractivo que era.
Se movía como si estuviese
al mando de todo y de todos, lo que hacía que pareciese más alto. Pero lo cierto es
que no era muy alto, no tanto como las chicas esqueleto que había junto al río, ni
como el extraño hombre de corteza de árbol que deambulaba por la ciudad.
El chico
tenía una talla dentro de lo normal; sólo le sacaba una cabeza a lali.
Cada vez que lo tenía cerca, percibía su aroma de flores silvestres, oía el susurro
de las ramas de los sauces, como si estuviese sentada junto a un estanque en uno de
esos raros días estivales: notaba un regusto a pleno verano antes del gélido otoño. Y
deseaba conservar ese placer, deleitarse con él hasta que la calidez impregnase toda
su piel. Pero la asustaba ese anhelo casi irresistible de acercarse más al elfo, de
acercarse a cualquier elfo.
Aquel en concreto la aterrorizaba.
Apretó un poco el paso, sin llegar a correr, pero avanzando más deprisa. «No
corras.» Si lo hacía, los elfos la perseguirían, pues siempre iban a la caza.
lali se metió en Comix Connexion y se sintió más segura entre las filas de
cajones de madera sin pintar que ocupaban la tienda. «Éste es mi refugio.» Todas las
noches se había escabullido, escondiéndose de los elfos hasta que pasaban de largo,
esperando a que estuvieran fuera de su vista.
Algunos días tenía que intentarlo
varias veces, pero por el momento siempre había funcionado.
Aguardó en el interior de Comix, con la esperanza de que no la hubieran visto.
Entonces entró él —ataviado con un sortilegio para esconder su resplandor y
parecer humano—, visible para todos.

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